La Reforma de Josías

Todo avivamiento, despertar espiritual y regreso a los caminos del Señor está caracterizado por una reforma de las prácticas y creencias del momento por las establecidas en la Palabra de Dios. Esta frase nos lleva a inferir que una reforma solamente sería necesaria cuando algún grupo, pueblo o congregación se han salido del camino trazado en las Escrituras. Mientras no se vea esa realidad, nadie verá la necesidad de reforma y todo continuará igual.

Cuando Josías subió al trono de Judá en Jerusalén tenía tan sólo 8 años. A pesar de no haber tenido un buen ejemplo en su padre (Amón) y abuelo (Manasés) la Biblia nos indica que hizo lo recto ante los ojos de Dios, sin apartarse a derecha ni a izquierda. El versículo 2 del capítulo 22 de 2 Reyes, nos menciona a su madre Jedida y podríamos pensar (aunque es una inferencia) que ella fue una buena influencia para que este niño siguiera a Dios y no los malos ejemplos de sus ancestros.

Para quien quiera sacar provecho de esta meditación, posteo el texto bíblico para su lectura en oración. (Quien solo quiera ser informado y no edificado eludirá la lectura bíblica para seguir el estudio).

2 Reyes 22

Josias Rey de Judá

  1 Cuando Josías comenzó a reinar era de ocho años, y reinó en Jerusalén treinta y un años. El nombre de su madre fue Jedida hija de Adaía, de Boscat.
 
 2 E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en todo el camino de David su padre, sin apartarse a derecha ni a izquierda.

 3 A los dieciocho años del rey Josías, envió el rey a Safán hijo de Azalía, hijo de Mesulam, escriba, a la casa de Jehová, diciendo:

 4 Ve al sumo sacerdote Hilcías, y dile que recoja el dinero que han traído a la casa de Jehová, que han recogido del pueblo los guardianes de la puerta,

  5 y que lo pongan en manos de los que hacen la obra, que tienen a su cargo el arreglo de la casa de Jehová, y que lo entreguen a los que hacen la obra de la casa de Jehová, para reparar las grietas de la casa;

  6 a los carpinteros, maestros y albañiles, para comprar madera y piedra de cantería para reparar la casa;

 7  y que no se les tome cuenta del dinero cuyo manejo se les confiare, porque ellos proceden con honradez.

 8 Entonces dijo el sumo sacerdote Hilcías al escriba Safán: He hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. E Hilcías dio el libro a Safán, y lo leyó.

 9 Viniendo luego el escriba Safán al rey, dio cuenta al rey y dijo: Tus siervos han recogido el dinero que se halló en el templo, y lo han entregado en poder de los que hacen la obra, que tienen a su cargo el arreglo de la casa de Jehová.

 10 Asimismo el escriba Safán declaró al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me ha dado un libro. Y lo leyó Safán delante del rey.

 11 Y cuando el rey hubo oído las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestidos.

 12 Luego el rey dio orden al sacerdote Hilcías, a Ahicam hijo de Safán, a Acbor hijo de Micaías, al escriba Safán y a Asaías siervo del rey, diciendo:

 13 Id y preguntad a Jehová por mí, y por el pueblo, y por todo Judá, acerca de las palabras de este libro que se ha hallado; porque grande es la ira de Jehová que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro, para hacer conforme a todo lo que nos fue escrito.

 14 Entonces fueron el sacerdote Hilcías, y Ahicam, Acbor, Safán y Asaías, a la profetisa Hulda, mujer de Salum hijo de Ticva, hijo de Harhas, guarda de las vestiduras, la cual moraba en Jerusalén en la segunda parte de la ciudad, y hablaron con ella.

 15 Y ella les dijo: Así ha dicho Jehová el Dios de Israel: Decid al varón que os envió a mí:

 16 Así dijo Jehová: He aquí yo traigo sobre este lugar, y sobre los que en él moran, todo el mal de que habla este libro que ha leído el rey de Judá;

 17 por cuanto me dejaron a mí, y quemaron incienso a dioses ajenos, provocándome a ira con toda la obra de sus manos; mi ira se ha encendido contra este lugar, y no se apagará.

 18 Mas al rey de Judá que os ha enviado para que preguntaseis a Jehová, diréis así: Así ha dicho Jehová el Dios de Israel: Por cuanto oíste las palabras del libro,

 19 y tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Jehová, cuando oíste lo que yo he pronunciado contra este lugar y contra sus moradores, que vendrán a ser asolados y malditos, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, también yo te he oído, dice Jehová.

 20 Por tanto, he aquí yo te recogeré con tus padres, y serás llevado a tu sepulcro en paz, y no verán tus ojos todo el mal que yo traigo sobre este lugar. Y ellos dieron al rey la respuesta.

 2 Reyes 23

  1 Entonces el rey mandó reunir con él a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén.

  2 Y subió el rey a la casa de Jehová con todos los varones de Judá, y con todos los moradores de Jerusalén, con los sacerdotes y profetas y con todo el pueblo, desde el más chico hasta el más grande; y leyó, oyéndolo ellos, todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová.

 3 Y poniéndose el rey en pie junto a la columna, hizo pacto delante de Jehová, de que irían en pos de Jehová, y guardarían sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo el corazón y con toda el alma, y que cumplirían las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro. Y todo el pueblo confirmó el pacto.

Cuando el rey tenía 18 años estaba ocupado en la reparación de la Casa de Jehová. Había delegado responsables en esa obra, entre ellos el escriba Safán y el Sumo Sacerdote Hilcias, además de todos los carpinteros, maestro y albañiles que tenían que reparar las grietas de la casa. Fue en esta circunstancia cuando el Sacerdote Hilcías encontró el libro de la ley que estaba olvidado en la casa de Dios. El escriba Safán lo llevó al rey quién demostró con su reacción cuanto amor tenía por su Dios y su Palabra. Sin duda, la gracia de Dios en su vida.

Quisiera llevar tu atención a las Palabras de Dios para Josías por medio de la profetiza:  Versículos 18 y 19:

   18… Así ha dicho Jehová el Dios de Israel: Por cuanto oíste las palabras del libro,

   19 y tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Jehová, cuando oíste lo que yo he pronunciado contra este lugar y contra sus moradores, que vendrán a ser asolados y malditos, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, también yo te he oído, dice Jehová.

Josias escucha el libro Analicemos estos verbos que describen el actuar de Josías:

1.  “Oíste las Palabras de Libro” ¿A qué libro se refiere? Al Pentateuco, un rollo que tenía la revelación de Dios para Israel, los mandamientos que debían observar. Era muy importante, sin embargo había quedado olvidado en el templo.  Hoy en día podríamos decir que casi todas las casas tienen una Biblia, pero aún así puede estar olvidada en un estante o con polvo encima por falta de uso. ¿Está olvidada la Biblia en tu vida? Si ese no fuera tu caso, entonces podrías decir que como Josías “oíste las palabras del libro”. Ahora bien, meditemos en qué significó este “oír” para Josías: Fue un oír sincero y entusiasta, sin pesadez y con disposición a aplicarlo a su vida. Este oír debería ser el oír de cada persona que se identifica como Cristiano, sino podríamos caer en el terrible pecado de los contemporáneos de Josías quienes no escucharon las palabra del profeta Jeremías:

Y envió Jehová a vosotros todos sus siervos los profetas, enviándoles desde temprano y sin cesar; pero no oísteis, ni inclinasteis vuestro oído para escuchar. Jeremías 25:4

Fíjense que la idea de “oír” es “inclinar el oído”. Evidentemente eso no quisieron hacer pues no escucharon a los verdaderos profetas.

También el Apóstol Pablo cita a Isaías sobre quienes no quiere oír la Palabra de Dios:

    Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyeron pesadamente, Y sus ojos han cerrado, Para que no   vean con los ojos,  Y oigan con los oídos, Y entiendan de corazón, Y se conviertan,  Y yo los sane.

Ése pasaje aplicado por el Apóstol hace referencia directa a los Principales de los judíos que fueron a escuchar a Pablo preso en Roma, puede aplicarse también hoy a cada religioso que rechaza las enseñanzas de Jesús y sus Apóstoles y por lo tanto, rechaza el evangelio verdadero.

En cambio, las ovejas de Cristo el buen Pastor oyen su voz y le siguen:

     las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Juan 10:4

Este oír y seguir va de la mano de la enseñanza de Santiago:

Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

Oír la Palabra de Dios. Ese fue el ejemplo de Josías.

2.  “Se enterneció tu corazón y te humillaste”  La idea es que su corazón estaba débil, sensible, blando. Lo opuesto a esto es endurecer el corazón. Es la diferencia entre el barro y la mantequilla cuando se exponen al sol: El barro se endurece, la mantequilla se ablanda. Así estaba Josías.

Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia delante.     Jeremías 7:24

Humillarse ante Dios es muy importante, pues la única forma de ser salvo es por medio de la Gracia de Dios y la Palabra enseña claramente que Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes. ¡Atención! No te confundas… no se trata de fabricar humildad para ganar gracia, la gracia nunca puede ser ganada pues es un favor divino. Más bien se trata de humillarse ante un Dios santo y justo y esperar por completo en Su gracia. De eso se trata la fe. 

Josías llora humillado3. “Rasgaste tus vestidos y lloraste”  Esta era una costumbre hebrea para manifestar rechazo, agravio, vituperio, dolor,sufrimiento. No era solo una manifestación externa sino un realidad en el interior del rey.  Llorar era evidencia del arrepentimiento de Josías. El sabía que había pecado y su pueblo junto con él. Aunque el anduvo en el camino recto, sabía que tenía cosas de qué arrepentirse. Nadie va a llegar al cielo si no ha pasado por una verdadera experiencia de arrepentimiento. Ésta debe incluir la tristeza según Dios que describe Pablo en 2 Corintios:

Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte.

 Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.  2 Corintios 7:9

 Cómo vemos aquí, puede haber 2 tipos de tristezas: Una según Dios y otra según el mundo. Arrepentirse según Dios, es el resultado de la obra salvífica de Dios en nuestra vida, es tristeza por haber ofendido a Dios y su Palabra, por haber sido rebelde y desobediente, por haber pecado y no haber honrado a Dios. La tristeza según el mundo está centrada en nosotros. Nos duele nuestro pecado porque no lo podemos vencer, porque no somos lo suficientemente fuertes como queremos, porque Dios nos va a castigar o disciplinar y tendremos consecuencias, esa tristeza no produce salvación sino muerte.  Querido lector: ¿Haz experimentado la tristeza según Dios?

El rey Josías oyó la Palabra de Dios; fue sensible y se humilló; se arrepintió y lloró ante Dios y Dios en su acto de gracia soberana le oyó y le salvó. Las maldiciones de la ley que vendrían sobre el pueblo no caerían en tiempo de Josías sino más adelante cuando el pueblo se alejara de nuevo de Dios. En tiempo de este rey el pueblo viviría una sorprendente reforma, un volver a la ley y a las prácticas de Dios. Dejarían los cultos paganos y las imágenes serían destruidas, retomarían la celebración de la pascua tal cuál había sido instituida. Todo esto comenzó con un rey que aunque joven e inexperto recibió gracia para reaccionar frente a la Palabra como a Dios le agrada.

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3 comentarios

Archivado bajo Interés General, Vida Cristiana

3 Respuestas a “La Reforma de Josías

  1. Que el SEÑOR les este bendiciendo grandemente los artículos son muy excelentes y edificantes que DIOS les continúe guiando.
    Giovanni.

  2. orlando loiveros gutierrez

    bBENDICIONES Y MUCHAS SABIDURIA ME LE DE EL SEÑOR TODOPODEROSO

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