La Oración como Servicio

oracionCuando pensamos en servir a Dios, pensamos comúnmente en enseñar la Palabra, predicar el evangelio, trabajar en el templo, visitar a algún hermano enfermo o ayudar a alguien en necesidad. Pocas veces pensamos en la oración como un servicio. De hecho, muchas veces la oración sufre ser el servicio más discriminado entre los cristianos; no es de extrañarse que la carne mueva a hacer otras cosas “más visibles” en lugar de apartarnos al secreto de nuestra habitación a clamar de rodillas.

Es muy interesante que cuando uno es joven quiere estar activo en el servicio y siempre necesita estar haciendo algo. Dependiendo de la iglesia y sus métodos de ministerio se encontrarán actividades tales como repartir tratados evangelísticos, ir a campamentos, participar de muchas reuniones, actividades deportivas, viajes misioneros y muchas otras cosas más. Cuando las personas llegan a la vejez las fuerzas se van, el cuerpo se debilita, los dolores se incrementan y las posibilidades de moverse activamente se reducen o incluso desaparecen. Por todo esto mencionado, las personas mayores ven que las cosas que se pueden hacer en el servicio para Dios ya no son accesibles para ellos. Entonces, sufren una clase de auto-discriminación como si el servir a Dios dependiera exclusivamente de estar activo. Muchos cristianos llegan a la vejez llenos de actividades pero sin haber desarrollado el importante ministerio de la oración. Para entonces, es más difícil acostumbrase y hallar deleite en una práctica piadosa que ha sido poco ejercitada.

En la Bíblia encontramos el precioso ejemplo de “Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada”  quien servía al Señor “de noche y de día con ayunos y oraciones”.  (lea la historia en Lucas 2:36-38)

Esta mujer, de casi 100 años servía al Señor con oraciones y a ella le fue concedido, como profeta que era, la revelación especial de anunciar al niño Jesús como el redentor de Israel al presentarse en el templo. Nótese que no se dice que servía al Señor como profeta, ni tampoco anunciando a Cristo en el templo, sino que lo hacía con oraciones y ayunos. Por la inspiración de la Palabra nos queda aquí muy claro que la oración es un forma muy importante de servicio y está disponible para cualquier edad y sin condicionamientos de capacidades físicas.  Si eres un hijo/a de Dios, simplemente puedes orar.

Debemos tener en cuenta también que no estamos hablando aquí de la oración que hacemos por nosotros mismos. No es que esté mal pedir al Señor por nuestras necesidades o anhelos, pero si ha de ser un servicio a los santos entonces deben ser oraciones centradas en los demás, en la bendición de Dios sobre otros, en el crecimiento espiritual, la comprensión del evangelio, la fortaleza en las pruebas y tentaciones y un sin número de motivos más por los cuales les serviríamos a nuestros hermanos si pediéramos a Dios por ellos. Si nuestra oración sólo está limitada a nuestros intereses personales deberíamos confesar nuestro egoísmo y empezar a orar también por nuestros hermanos.

El Apóstol Pablo lo tenía bastante claro; mientras habla de la armadura del creyente incorpora también la oración como servicio:

 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio (Efesios 6:18-19)

Sin duda, era algo que él enseñaba y recomendaba y por lo tanto era algo que también él practicaba. No voy a idolatrar al apóstol, ni tampoco a victimizarlo, pero él era una persona muy activa, tal como se lo describe en la Palabra, era difícil tenerlo quieto, él tenía que estar activo; en lugar de tener que ser animado al servicio, el Espíritu Santo se lo tenía que prohibir para que no vaya a un determinado lugar, por ejemplo. (Hechos 16:6-7). Por alguna razón Pablo tuvo que pasar muchas veces por la prisión, donde además de predicarle a todos los presos y guardias que con él estaba, el Señor lo condicionaba a otro servicio especial: Orar por los santos.

Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo. Filipenses 1:9-10

Epafras, compañero y colaborador de Pablo, también estaba convencido de la oración como un servicio:

Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere. Colosenses 4:12

El Señor Jesucristo también nos ha dejado ese maravilloso ejemplo. Él que es el siervo perfecto que agradó en todo al Padre dedicó mucho tiempo de su vida a servir a muchos por medio de la oración; pasó noches enteras orando, y hasta un capítulo entero de la Biblia se dedica a relatar su oración de intersección (San Juan 17) .  El Señor rogó por Pedro antes de la dificil hora que habría de pasar:

pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. Lucas 22:32

¿Se imaginan que habría sido de Pedro si Jesús no hubiera orado por el? ¿Acaso Jesús no lo estaba sirviendo con esa oración? ¿No sería oportuno orar por la fe de nuestros hermanos antes de que sean probados o tentados?

La próxima vez que pienses en servicio, piensa primero en orar. Quizás en el cielo nos llevemos muchas sorpresas al ver el valor y espacio que cada uno le ha dado al servicio de la oración.

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© Por Adrián Passarelli. Verdadenamor  Este material es de libre reproducción y distribución, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

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2 comentarios

Archivado bajo Devocionales, Interés General, Vida Cristiana

2 Respuestas a “La Oración como Servicio

  1. claudio

    muy lindo gracias por tu esfuerzo hermano

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  2. teresita

    Gracias por este escrito pues es el servicio que actualmente estoy realizando, de joven servía en la Iglesia, ahora no siendo vieja pues tengo 63 años, pero con algunos problemas de salud, me congrego y estudio la palabra tanto en la Iglesia, como en casa, DIOS LOS BENDIGA.-

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