Lámpara del cuerpo es el ojo

lampara-es-el-ojoEsta frase que pronunció el Señor Jesucristo en medio del conocido Sermón del Monte, ha sido y es aún hoy motivo de gran intriga y meditación ¿Qué quiso decir el Señor con esto? ¿Cuál es la enseñanza de este texto?

Leamos el pasaje en Mateo 6:22-23:

22 La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; 23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?  RV60

Lo primero que observamos es que hay una metáfora:  “El ojo es la lámpara del cuerpo”.  Una lámpara alumbra, por lo tanto, en algún sentido diferente al físico, el ojo alumbra el cuerpo.

¿Qué tipo de lámpara tenía en la mente el Señor al decir eso?   La Palabra en el griego (Strong’s G3088 – lychnos – λύχνος) nos sugiere una luz que podía ser de una vela o candelabro, o lo que considero más ajustado al contexto, una lámpara hecha como una pequeña una vasija de barro cocido que contenía aceite como combustible y una mecha hacia la punta por donde mantenía la llama encendida.  Estas lámparas eran usadas en las casas de la época de Jesús y es posiblemente aquella a la que él se refirió en el mismo sermón al decir:  Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Mateo 5:15

¿Cómo alumbra el ojo al cuerpo?  Tendemos a pensar que el ojo al abrirse hacia el exterior alumbraría en esa dirección, pero en este caso la metáfora nos dice alumbra hacia adentro.  El ojo no tiene luz propia, el ojo mira hacia afuera del cuerpo y transmite hacia el interior la interpretación de lo recibido.

En este sentido hay algo más en el pasaje que nos ayudará a comprenderlo lo mejor,  hay dos tipos de ojos:

así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. v.22b,23

El ojo bueno y el ojo maligno:

El ojo bueno, aparece en otras traducciones como el ojo sincero,  simple, sin complicación (Strong’s G573 – haplous -ἁπλοῦς) y la idea es que hace bien su trabajo, básicamente que está sano, que ve bien. Esto puede ilustrarse como un ojo que no ve doble ni confuso.

El ojo maligno, significa de una mala naturaleza o condición, por lo tanto, enfermo (Strong’s G4190 – ponēros – πονηρός).  Muchos pueden ser los problemas oftálmicos, puede vibrar, titilar, desenfocarse, ver doble, pero más allá de los problemas, la Palabra refiere a algo de esencia malo.

Esto nos da un poco más de claridad sobre nuestro texto. El ojo bueno es un ojo sano y el maligno enfermo y como todo tiene un sentido espiritual, el sano es el que ve según Dios y el maligno es el que no ve (o “ve” distorsionadamente según el diablo) por lo tanto el interior de esa persona está en completa oscuridad.

¿Que relación tiene esto con las cosas que vemos?  Debemos notar que no se habla en este texto sobre el objeto de la vista. No es el propósito de la enseñanza hacer notar que hay cosas buenas y malas que podemos ver. El énfasis está en la interpretación de las realidades materiales y temporales, las cuales percibimos por nuestra vista.  Podemos estar viendo un mismo objeto material pero podemos tener luz o tinieblas en nuestro interior dependiendo de cómo es nuestro ojo, es decir, si lo interpretamos de acuerdo al entendimiento de la voluntad de Dios o de acuerdo a la naturaleza pecaminosa.

F. V. Filson comenta, “Si el hombre divide su interés y trata de centrarse tanto en Dios y posesiones, que no tiene una visión clara, y vivirá sin orientación o dirección. La vida que no está enfocada en las demandas y los mandatos de Dios se pierde en la oscuridad espiritual”.

¿Cuál es el tema expuesto aquí entonces?  La expresión “bueno y malo” permiten un juego en el uso de las palabras griegas que introduce el tema adicional de la generosidad y la mezquindad. (France, R. T.)  Si antes se venía hablando acerca de dónde invertimos nuestros recursos, si en el cielo o en la tierra, ahora se apunta a la forma de ver las posesiones y nuestra actitud frente a ellas. De hecho, podríamos decir “el ojo generoso” y “el ojo mezquino” y calzaría perfectamente sin forzar el contexto.

Analizando nuestro interior: Luz o tinieblas.  Es de esperarse que una lámpara alumbre, pero si tu interior está en tinieblas esa lámpara no está cumpliendo bien su función.  De la misma manera, un ojo bueno o sano hará que haya luz en nuestro interior y ojo malo o enfermo nos dejará en oscuridad.  La luz tiene que ver con el discernimiento espiritual, la guía de Dios, el cumplimiento de su voluntad;  en cambio, la oscuridad está asociada a la forma carnal y material de vivir, sin considerar a Dios y su voluntad en las decisiones.

¿Cómo hacemos para tener un ojo bueno y tener luz?   El texto no lo dice;  es una respuesta que tenemos que encontrar en su contexto, y no sólo de este sermón, sino de la Biblia completa.

Para comprender las cosas espirituales es necesario haber sido regenerado. Quien se ha arrepentido de sus pecados, quien ha creído en la obra de Cristo, no solo tendrá perdón y vida eterna, sino también que vivirá una nueva vida en este mundo.  ¡Lo antiguo pasó, nueva criatura es!  Su comprensión de la realidad es absolutamente diferente a como era antes se ser redimido por el Señor. Aquí empieza el asunto:  Sólo aquellos que han creído el evangelio pueden gozar de una buena visión. espiritual.  Los que permanecen con sus afectos en este mundo, los que consideran esta vida lo más valioso y no piensan en la eternidad, tienen un ojo maligno que los llena de tinieblas.  Para ellos la primera aplicación sería esta:  ¿Se da cuenta que su interior es tinieblas?  ¿Se arrepiente de sus pecados? Crea en Cristo y tendrá la luz de la vida.

¿Y qué de los creyentes?  Los creyentes tenemos vista, pero muchas veces la tenemos nublada, no vemos correctamente.  No estamos ciegos, pero tenemos cierta miopía espiritual con frecuencia y necesita ser tratada. La interpretación de las cosas no siempre es adecuada, pero queremos crecer en una correcta forma de mirar.  Debemos apreciar más lo eterno y no dejamos llevar por las cosas de este mundo.  Por eso en los versículos previos a estos dice:  ¡Haced tesoros en los cielos!

¿Por qué es tan importante tener un ojo bueno?  Porque si tengo un ojo malo, mi cuerpo estará lleno de tinieblas, y si mi cuerpo estará lleno de tinieblas mis decisiones y acciones serán equivocadas, mis motivaciones incorrectas y así no puede vivir constantemente un hijo de Dios. Es más, es posible que eso revele que no hay evidencias de que Dios te haya transformado… y por lo tanto sigues en tus pecados y te aguardan las tinieblas eternas.

¿Cuales son los pecados confrontados por este texto?   algunos cuando leen este pasaje piensan en pecados de los ojos como la lujuria.  La interpretación correcta va mucho más allá.  No es ver específicamente algo prohibido sino que es ver las cosas terrenales (buenas) con una visión egoísta, materialista, centrada en mis deseos sin someterlas a la voluntad de Dios a lo que a él le agrada.

Todo lo que usted ve afecta su interior y esto depende si usted vive para usted o vive para Dios.

¡Cuidado con ir perdiendo la visión correcta!  Quisiera poner un ejemplo:  Si entramos a un restaurante que tiene luz de velas en las mesas, es posible que en los primeros minutos nos resulte muy oscuro, pero con el paso del tiempo todo se verá con más claridad.  Es real que está oscuro, pero nuestra vista se acostumbra y vemos bien o por lo menos, pensamos que vemos bien.  Más allá de lo romántico que puede ser la velada, debemos también ver bien lo que está en nuestro plato y en nuestro vaso, quizás una luz fuerte detectar algo que no deberíamos comer, algún insecto en la comida. Estemos alerta, no nos dejemos engañar por la oscuridad de nuestro mundo. Veamos correctamente con una visión espiritual, de acuerdo a Dios y su Palabra.

El resumen de la enseñanza:  Un ojo malo o enfermo es un ojo mezquino, propio de la persona que no comparte, que es egoísta, que piensa en si misma para agradarse y no considera a Dios, ni su voluntad; esto también se manifiesta en que no comparte con el prójimo.  Es un estilo de vida que hace que esté en tinieblas.  Por el otro lado, un ojo bueno o generoso, hace ver las posesiones materiales como lo que en realidad son, dádivas divinas que deben ser utilizadas para la gloria de Dios y la extensión de su reino en este mundo. Esta persona no ha desarrollado la generosidad y por lo tanto su ser está lleno de luz.

No poner Excusas:   No importa si usted es rico o es pobre, la lección es igualmente aplicable.  Hay ricos avaros y hay pobres avaros.  Tanto el egoísmo como la codicia no tiene clase social.  La avaricia aparece en la lista de los pecados de los impíos:

Efesios 5:5 Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.

Aplicación:

  • Confesar pecado de egoísmo, codicia, avaricia.
  • Ejercitar la generosidad en cuestión de mis posesiones materiales
  • Tener un correcto entendimiento de las posesiones materiales a la luz de la eternidad.

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© Por Adrián Passarelli. Verdadenamor  Este material es de libre reproducción y distribución, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia. Suscríbete para recibir actualizaciones de entradas como esta aquí.

 

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